Escrito por :
Germán Gasparini
agosto 26, 2011
Banfield cayó nuevamente en el campeonato, esta vez frente a Godoy Cruz, en Mendoza, con un gran gol de Rubén Ramírez -Hola ley del ex- y ahora la situación futbolística es más preocupante aún.
La cuarta fecha del Torneo Apertura René Favaloro nos tuvo de forasteros en la tierra del vino y las hermosas cordilleras, que hacen de frontera con Chile, el país hermano. Mirando atrás tenemos derrotas, aunque particularmente la última con otra cara. Con tan poco nos estamos mal acostumbrando que ahora pregonamos y vivamos un partido bien jugado.
Con esa mochila llegamos a la provincia del buen vino, sin meter ni siquiera un gol y últimos en la tabla. El comienzo del partido fue golpe por golpe: un golpe de Godoy Cruz, otro del tomba y luego uno del bodeguero. Cristian Lucchetti se agigantó como figura al mandar al tiro de esquina un peligroso tiro libre y al ahogarle el grito a tito Ramírez en varias oportunidades. Godoy Cruz continuó los ataques por medio de la espalda de Juan Eluchans y aprovechando la mala tarde del equipo en general.
En la vereda de enfrente se encontraba el conjunto de Jorge Da Silva, que tampoco había ganado en el campeonato, pero si equiparamos con lo mismo que objetivamente halagamos a Banfield, debemos decir que "ellos tuvieron mejores y mayores buenos partidos".
Si seguimos con la clase de geografía del primer párrafo, abajo del copete; debemos decir que en el primer tiempo, una cadena montañosa surgió en la mitad de la cancha y produjo que el taladro no pudiera cruzarla jamás. Mientras tanto, a Sebastián Méndez se lo veía triste, impotente, con la mente ida, sin encontrar las explicaciones para tan mal juego colectivo. Por otro lado, Ramírez seguía mereciendo su gol mediante voleas, cabezazos y mucho laburo de delantero (aguantando, presionando, exigiendo).
El fin del primer tiempo alivió a toda la parcialidad visitante. Un empate con más gusto a victoria que otra cosa. Si fuese una pelea de boxeo nos habrían dejado la cara desfigurada, pero sin tirarnos una sola vez. La ilusión de que el segundo tiempo sea la contracara del primero se esfumó a los minutos no más de comenzado. A los 8, mediante una buena corrida y posterior centro de Diego Villar, el que es parecido al cantante de Los Estelares, quien sacó a cantar a Tagliafico y compañía, tito conectó de aire y liquidó a Lucchetti.
El cambio de actitud llegó recién cuando estaba abajo en el marcador. Mágicamente Banfield se acordó de atacar, pero el tiempo no alcanzó. Chucky tuvo un cabezazo que se estrelló en el travesaño y Emiliano Terzaghi, tras aprovechar un rebote, no pudo gritar por un despeje poco fortuito de Víctor López.
Así, Banfield perdió y continúa no solo último sin puntos, sino que también sin convertir goles. La incertidumbre avasalla cualquier especulación en cuanto a la continuidad de Sebastián Méndez y el equipo sigue con un juego desdibujado, como desde hace ya incontable tiempo. La próxima fecha es con Tigre y en Victoria, quizás es un punto a favor jugar nuevamente de visitante, ya que la presión de los hinchas puede ser menor.
FOTO: Olé
