Escrito por :
Germán Gasparini
abril 24, 2013
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Estaba todo dado para que haya una alegría, ya que ningún equipo que está por encima del Taladro había ganado, pero claro, había que visitar al difícil conjunto bahiense en el Carminatti.
Con un Banfield plantado definidamente en campo rival, el partido se jugó a ganar o ganar. Sin embargo, al llegar a tres cuartos de cancha, la defensa del local se movía bien en bloque y hacía complicado el pase final hacia algún delantero. A tal punto que en los primeros minutos, las llegadas más importantes las generó Nahuel Yeri, rompiendo esa línea defensiva.
Olimpo, mientras tanto, jugaba con el reloj y naturalmente con la desesperación de un Banfield que volvió a usar a tres delanteros arriba.
En el segundo tiempo el equipo de Matías Almeyda tuvo la chance más clara que puede existir en el fútbol. Pero es un karma en este torneo enfrentarse a doce pasos de distancia del arquero rival y esta vez no fue la excepción. Santillo fue decidido y con un tiro fuerte pero con mala dirección hizo que se luzca Nereo Champagne.
De allí en más no fue la misma tromba Banfield y acusó el golpe anímico del penal fallado, aunque el local inteligentemente no se adelantó demasiado para no dejar los espacios atrás. El empate era su triunfo y lo fue.
Se lamenta no haber podido descontar, pero se gana en la actitud para jugar de visitante contra un candidato. El cuello del embudo cada vez es más fino y hay menos margen.


