Escrito por :
Germán Gasparini
marzo 30, 2013
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| Foto: Mariano Morente |
Daniel Garnero decidió dejar de ser el entrenador de Banfield de común acuerdo y ahora estará a cargo interinamente Miguel Robinson Hernández.
El final estaba tan cantado como las típicas telenovelas extranjeras de la tarde. La caída por 2 a 0 con Sarmiento, la poca respuesta de los jugadores y el clima vivido en el vestuario después del partido hacían imaginar, palpar y pensar que el ciclo estaba terminado.
Garnero llegó, probablemente, en uno de los peores momentos del club. Mantenía reuniones con personas que todavía no eran dirigentes y armó un proyecto sin saber si finalmente iba a ser el entrenador de Banfield. Se bancó la precariedad que tenía la institución en algunos sentidos, pero siempre pensó en y por el club.
En su estadía le tocó armar prácticamente un plantel de cero, con 14 incorporaciones, donde por supuesto algunas fueron titulares y otras perdieron mucho terreno. Dirigió a Banfield en 26 ocasiones, con 11 triunfos, 9 derrotas y 6 empates.
Su principal característica (usted leerá defecto o virtud según lo que piense) fue siempre ir cambiando de jugadores, siendo rara vez la ocasión que armó el mismo once de un partido para otro. Pudo haber sido porque buscaba respuestas que dentro del campo no tenía o directamente porque cambiaba por el que mejor estaba justo en esa semana.
Uno de sus principales logros fue la inclusión de Fabián Noguera en la zaga defensiva, aunque también se le reprocha la poca chance que le dio a Matías Díaz y la cantidad de posibilidades a otros que siguen sin estar en un buen nivel.
Pasó con más pena que gloria. Se lo va a recordar más por ser un buen tipo (y no esperar que se lo eche para cobrar más dinero), que por sus logros en el club.

