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- CAPITULO 2: La Odisea
Escrito por :
Martiniano Alain Cabaleiro
abril 09, 2012
¿Qué tal? ¿Cómo andan? Tras la odisea de estos días me siento en
la obligación de escribir algunas palabras. En parte por lo que todos vivimos y
en parte por lo sucedido en Banfield.
Les cuento un poco. El otro día se largó una tormenta que madre Dios lo que ha sido. Los que dicen que La Bombonera tiembla no estuvieron ayer en el temporal que azotó al Gran Buenos Aires. Hasta los pelos del culo te temblaban con tanto viento y rayo suelto por las calles. Yo creo que si Rambo venía de vacaciones a zona sur se cagaba encima. No se si tuvieron la oportunidad de salir a dar una vuelta a ver como quedó todo después de la tormenta. Yo sí, no por curioso, ni nada que se le asemeje, sino por la necesidad de volver a casa del lugar donde había quedado refugiado. Y bueno, uno en su recorrido va mirando lo que la tormenta nos dejó. Parecía la despedida de soltero de El Increíble Hulk, que re empedado salió a la calle y se iba pegando tumbazos por todos lados tirando a la bosta lo que encontraba a su paso o que Godzilla había jugado al Bowling con los arbolitos. Increíble postal la que dejo la tormenta. Si querés escribir una película de ciencia ficción contando todo lo que pasó te dicen que es re flashera y que esas cosas sólo pasan (valga la redundancia) en las películas.
Al parecer, lo que pasó, según los expertos en la materia, no fue un huracán como se venía especulando sino que fue un fenómeno llamado reventón y que se describe de la siguiente manera (corríjanme si me equivoco): hay dos nubes a diferentes alturas con un espacio de varios kilómetros de distancia; en el medio de ellas corre un aire frío y en un momento ese aire no se si choca contra otro aire frío o que, pero termina bajando, rebota contra la tierra y genera una especie de onda expansiva (de viento) símil bomba (de hecho lo que entendí fue que era una “bomba”, o varias “bombas” en realidad, hechas de viento. Pero quédense tranquilos que no la mandó nadie, no somos tan importantes para que nos ataque Irak o Estados Unidos, solamente cayó del cielo como un regalo de Dios por portarnos tan bien y ser tan buena gente). En otras palabras, es mas o menos el equivalente a llegar a tu casa un sábado a la noche re escabio después de parrandear con tus amigos y apenas superas el umbral de la puerta (que te costó abrir porque no embocabas la llave en el agujero) empezás a largar un vomito que cae al piso y en un radio que se expande desde el punto de impacto a su alrededor casi de manera circular empiezan los destrozos que al día siguiente te lamentas y que ni siquiera sabés ni recordás como fue o que pasó. La diferencia es que en lugar de vómito es un viento de hasta 150 km/h y en lugar de todos tus muebles y paredes manchadas, hay estructuras enormes y árboles que se van a la bosta colapsando todos los sistemas.
Y claro, si algo anda mal en este mundo, la cancha de Banfield esta ahí haciéndose presente para no ser menos que el resto, con cosas que parecen, como diría Ignacio Copani, atadas con alambre señor. Como era de esperarse se cayeron, no una, sino dos torres de iluminación de la cancha (mentira, en que mente retorcida podría ocurrirse que pasaría eso). Yo no soy ingeniero ni nada por el estilo, solo cuido bebas mayores de 18 años, pero me parece que algo que está bien agarrado al piso por todos lados no debería caerse tan fácilmente por un viento. Si así fuera, imagino que los destrozos serían 80 veces más grande de lo que fueron hasta ahora porque sería más o menos como andar soplándole los castillos de cartas a alguno de nuestros amigos que tanto le había costado armar (¿Quién no ha sido así de rompe bolas alguna vez? Me declaro culpable de joder a mis amigos).
Me gustaría escuchar las respuestas que dan a la pregunta “¿por qué se cayeron las torres señores?”. Me imagino algo así como “no, pasa que el viento fue muy fuerte y la estructura termino cediendo hasta colapsar dando por resultado la imposibilidad de jugar un partido nocturno hasta reparar dicho daño”. Como si fuera tan fácil, ¿no?. Es más o menos como que se te caiga la cancha a la bosta y el arquitecto te diga “y no, pasa que estaba blandita la yegua, ¿podés creer que me olvide de enterrarla en el piso así quedaba bien agarrada?. Pero para la próxima te juro que me acuerdo eh, es más, mirá, me lo voy a anotar ahora así nos quedamos tranquilos que no pasa de nuevo: ATAR BIEN LAS COLUMNAS AL PISO QUE SINO SE CAEN CON EL VIENTO”. ¿Cómo va a pasar eso? Se supone que estas cosas deberían estar contempladas.
Pero bueno, las soluciones no tardan en llegar en Banfield y tan pronto como se dio el problema llego la solución. Si no podemos poner luz, usamos la que ya tenemos, hacemos el partido de día, al rayo del sol y listo muchachos (de paso ahorramos electricidad). Como en los viejos tiempos, cuando eras sólo un niño y jugabas a las 3 de la tarde con tus amigos en la plaza. Banfield hizo lo mismo, así que si tu hijo quería ir a jugar a la plaza, tuvo que elegir entre eso o ver al Taladro. Igual no se preocupen que esta es sólo una solución provisional, ya está pronosticado que para el próximo partido todos los hinchas deberían llevar una linterna o adquirirla en los puestos convenientemente ubicados al lado de cada entrada y con eso problema resuelto.
Les cuento un poco. El otro día se largó una tormenta que madre Dios lo que ha sido. Los que dicen que La Bombonera tiembla no estuvieron ayer en el temporal que azotó al Gran Buenos Aires. Hasta los pelos del culo te temblaban con tanto viento y rayo suelto por las calles. Yo creo que si Rambo venía de vacaciones a zona sur se cagaba encima. No se si tuvieron la oportunidad de salir a dar una vuelta a ver como quedó todo después de la tormenta. Yo sí, no por curioso, ni nada que se le asemeje, sino por la necesidad de volver a casa del lugar donde había quedado refugiado. Y bueno, uno en su recorrido va mirando lo que la tormenta nos dejó. Parecía la despedida de soltero de El Increíble Hulk, que re empedado salió a la calle y se iba pegando tumbazos por todos lados tirando a la bosta lo que encontraba a su paso o que Godzilla había jugado al Bowling con los arbolitos. Increíble postal la que dejo la tormenta. Si querés escribir una película de ciencia ficción contando todo lo que pasó te dicen que es re flashera y que esas cosas sólo pasan (valga la redundancia) en las películas.
Al parecer, lo que pasó, según los expertos en la materia, no fue un huracán como se venía especulando sino que fue un fenómeno llamado reventón y que se describe de la siguiente manera (corríjanme si me equivoco): hay dos nubes a diferentes alturas con un espacio de varios kilómetros de distancia; en el medio de ellas corre un aire frío y en un momento ese aire no se si choca contra otro aire frío o que, pero termina bajando, rebota contra la tierra y genera una especie de onda expansiva (de viento) símil bomba (de hecho lo que entendí fue que era una “bomba”, o varias “bombas” en realidad, hechas de viento. Pero quédense tranquilos que no la mandó nadie, no somos tan importantes para que nos ataque Irak o Estados Unidos, solamente cayó del cielo como un regalo de Dios por portarnos tan bien y ser tan buena gente). En otras palabras, es mas o menos el equivalente a llegar a tu casa un sábado a la noche re escabio después de parrandear con tus amigos y apenas superas el umbral de la puerta (que te costó abrir porque no embocabas la llave en el agujero) empezás a largar un vomito que cae al piso y en un radio que se expande desde el punto de impacto a su alrededor casi de manera circular empiezan los destrozos que al día siguiente te lamentas y que ni siquiera sabés ni recordás como fue o que pasó. La diferencia es que en lugar de vómito es un viento de hasta 150 km/h y en lugar de todos tus muebles y paredes manchadas, hay estructuras enormes y árboles que se van a la bosta colapsando todos los sistemas.
Y claro, si algo anda mal en este mundo, la cancha de Banfield esta ahí haciéndose presente para no ser menos que el resto, con cosas que parecen, como diría Ignacio Copani, atadas con alambre señor. Como era de esperarse se cayeron, no una, sino dos torres de iluminación de la cancha (mentira, en que mente retorcida podría ocurrirse que pasaría eso). Yo no soy ingeniero ni nada por el estilo, solo cuido bebas mayores de 18 años, pero me parece que algo que está bien agarrado al piso por todos lados no debería caerse tan fácilmente por un viento. Si así fuera, imagino que los destrozos serían 80 veces más grande de lo que fueron hasta ahora porque sería más o menos como andar soplándole los castillos de cartas a alguno de nuestros amigos que tanto le había costado armar (¿Quién no ha sido así de rompe bolas alguna vez? Me declaro culpable de joder a mis amigos).
Me gustaría escuchar las respuestas que dan a la pregunta “¿por qué se cayeron las torres señores?”. Me imagino algo así como “no, pasa que el viento fue muy fuerte y la estructura termino cediendo hasta colapsar dando por resultado la imposibilidad de jugar un partido nocturno hasta reparar dicho daño”. Como si fuera tan fácil, ¿no?. Es más o menos como que se te caiga la cancha a la bosta y el arquitecto te diga “y no, pasa que estaba blandita la yegua, ¿podés creer que me olvide de enterrarla en el piso así quedaba bien agarrada?. Pero para la próxima te juro que me acuerdo eh, es más, mirá, me lo voy a anotar ahora así nos quedamos tranquilos que no pasa de nuevo: ATAR BIEN LAS COLUMNAS AL PISO QUE SINO SE CAEN CON EL VIENTO”. ¿Cómo va a pasar eso? Se supone que estas cosas deberían estar contempladas.
Pero bueno, las soluciones no tardan en llegar en Banfield y tan pronto como se dio el problema llego la solución. Si no podemos poner luz, usamos la que ya tenemos, hacemos el partido de día, al rayo del sol y listo muchachos (de paso ahorramos electricidad). Como en los viejos tiempos, cuando eras sólo un niño y jugabas a las 3 de la tarde con tus amigos en la plaza. Banfield hizo lo mismo, así que si tu hijo quería ir a jugar a la plaza, tuvo que elegir entre eso o ver al Taladro. Igual no se preocupen que esta es sólo una solución provisional, ya está pronosticado que para el próximo partido todos los hinchas deberían llevar una linterna o adquirirla en los puestos convenientemente ubicados al lado de cada entrada y con eso problema resuelto.
