Escrito por : Germán Gasparini marzo 31, 2012



Banfield goleó a Olimpo 5 a 2 en el Roberto Carminatti, con un doblete de Andrés Chávez y los tantos de Adrián Reta, Roberto Brum y Jonatan Gómez, mientras que para los locales Andrés Franzoia y Martín Pérez Guedes fueron los que convirtieron en un partido histórico no sólo por la cantidad de goles sino que además porque hacía 45 años que no ganaba en tierras bahienses.
Nos situamos en 1967, más precisamente en el Torneo Promocional de Primera División. Los equipos que habían finalizado séptimos y octavos en ambas zonas del Metropolitano, conjuntamente con los cuatro del torneo del Interior que perdieron en las finales conformaron este campeonato aparte.
Poderosos como Banfield, Gimnasia de La Plata y Huracán se enfrentaban a modestos como Atlético de la Juventud Alianza, Racing de Córdoba y Olimpo. El Taladro culminó cuarto dicho torneo, pero precisamente el 1 de octubre, en el Florencio Sola, se enfrentó al conjunto de Bahía Blanca y por supuesto, la victoria fue incontestable. Los tres goles de Mario Chaldú, los dos de Eliseo Álvarez, el de Juan Carlos Zapata y los de penal de Roberto Zárate y Rubén Bertulessi englobaron un 8 a 0 que ponía al conjunto de zona sur de Buenos Aires como uno de los mejores del torneo, además de dejarlo invicto culminada la cuarta fecha.
La revancha se dio el 19 de noviembre en Bahía Blanca y Banfield nuevamente no defraudó. El resultado final fue 6 a 0 con dos goles de penal de Bertulessi, otro par de Álvarez y los tantos de Rodolfo Blázquez y Zapata.
Tuvo que pasar mucha agua por debajo del puente para que nuevamente el Taladro salga con una victoria del fuerte bahiense en Primera. Es que las intermitencias de ambos generaron que no muchas veces se viesen las caras por los tres puntos.
Hoy el maleficio no parecía romperse. Es que Olimpo arrancó de gran manera y Banfield como generalmente en todo el campeonato. Una desinteligencia de Mauro Dos Santos dejó a Franzoia mano a mano con Cristian Lucchetti (gran figura) y no desaprovechó la ocasión. Otra vez lo mismo, habrán pensado varios. Sin embargo los muchachos de Eduardo Acevedo se repusieron de gran manera y con una pelota parada (una de las armas favoritas del entrenador charrúa) se comenzó la fabulosa remontada. Centro de Nicolás Tagliafico, tras haber recibido la bola de un tiro de esquina y el negrito Reta conectó de primera, casi dando un pase a la red. Empate y justicia, ya que en esos 13 minutos poco había pasado para merecer el conjunto de Héctor Rivoira.
Palo por palo continuó el primer tiempo y por suerte a nuestro favor. Un tiro libre de Martín Rolle que se estrelló en el hierro lateral y un remate de Franzoia que chocó con el travesaño generó un clima como mínimo raro para los fanáticos del verde y blanco. Toda la mala suerte que venía acumulando durante el torneo anterior y lo que va de este se veía reflejada en la cara de desazón de los locales. Lucchetti, más enorme que nunca, le quitó el grito de gol a Franzoia con un cabezazo cruzado, imposible para cualquier arquero normal, pero El Laucha volvió a ser el guardametas extraterrestre que alguna vez defendió nuestros colores.
El segundo tiempo empezó al revés que el primero, ya que al minuto conquistó el negro Chávez. ¿Y ahora?, que incógnita, era la primera vez en el torneo que Banfield tenía la obligación de aguantar un partido, con un triunfo parcial, durante tanto tiempo (NdeR: la victoria contra Racing se dio sobre la hora). Acevedo miró al banco y encontró en Marcelo Bustamante el jugador ideal para armar una línea de cinco, aguantar y salir de contra. Jorge Achucarro fue el sacrificado, para quedar simplemente con Chávez y las subidas de Jony Gómez.
Garra, mucha garra. Déjenme una licencia, estos jugadores se lo merecen. Huevos, muchos huevos puso el Taladro en el partido. El negrito aprovechó una contra y con gran categoría metió el tercero al palo del arquero. ¿Sorpresa?, para nada porque de contra lo fulminó Banfield. Más aún con el cuarto, que llegó a los 28 y con un golazo, a colocar, al ángulo, de esos que se ven en los potreros del pelado Brum.
Mucha tranquilidad se vivió en el banco visitante, sobre todo por la diferencia de tres goles, pero lamentablemente duró apenas tres minutos porque Pérez Guedes con pelota dominada de izquierda al centro la puso junto al palo más lejano de Lucchetti. Más inconvenientes todavía porque el arquero se tenía que retirar por una lesión. Al arco Pablo Santillo, que la última vez había jugado un partido oficial había sido en Racing. Pero Gómez tranquilizó todo, con una contra comandada por él y por una subida pícara de Marcelo Quinteros que culminó en el festejo del ex Rosario Central. El partido fue verdaderamente sensacional, con grandes atajadas de Lucchetti, pero Santillo también tuvo sus luces de protagonista. A los 43 mano de Marcelo Bustamante pero Pablo se ganó el premio de la constancia, una conmemoración por esperar tanto su oportunidad. Rolle mandó la bola a la izquierda y Santillo tapó a media altura de gran manera.
Triunfo de Banfield señores, con cinco goles después de mucho tiempo (8-M contra el Club Antártico), no tanto como el que disfrutaron nuestros padres y abuelos con aquel 6 a 0 en el 1967.


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