Escrito por : Germán Gasparini diciembre 14, 2011



Ricardo La Volpe es un director técnico distinto a los demás. Es un fuera de serie de esos que son contados con los dedos de una mano. Fanático de alma y corazón de Banfield, lo que generó que según él se apresurara en decir que sí cuando le llegó la propuesta de Carlos Portell.
El Loco agarró un equipo hundido en lo más profundo de la tabla de posiciones y en la imaginaria de la moral. Los goles sólo eran conocidos por los que ingresaban en nuestro propio arco y no por los festejos propios. Con un plantel que parecía que podía pelear la primera mitad de la tabla pero que por malos rendimientos, cuestiones de suerte y cuotas de pobres resultados, se ubicaba en el último escalafón de la Primera División y con un promedio amenazante recién para la siguiente temporada.
Juan Eluchans logró romper el maleficio y metió el primer gol en el torneo, frente a All Boys, y también le dio los primeros tres puntos en el campeonato. Pero un torbellino hizo destrozos en lo más interno del plantel. Los 14 partidos que dirigió en el club dejaron un saldo de cuatro victorias, dos empates y ocho derrotas. El equipo en los primeros partidos parecía que se amoldaba poco a poco al pensamiento de este entrenador tan meticuloso y ordenado con su táctica, pero luego del clásico fue barranca abajo y lo poco que había logrado construir se derrumbó como un castillo de naipes. Los rendimientos de los jugadores no fueron los mismos en algunos casos y otros parecían inundarse en un mar de impotencia porque no le salían bien las cosas, como Facundo Ferreyra quien salía de la cancha casi todos los partidos llorando.
La relación jugador-técnico se desgastó del todo y la cuerda no dejó tirar más. La solución que encontró la actual comisión directiva fue llegar a un acuerdo para que el "Bigotón" no ocupe más su puesto en el banco de suplentes.
La Volpe intentó poner su sello en el club de sus amores pero no lo logró. Algunos que saben dicen que hay técnicos para equipos chicos y otros para equipos grandes, lo que yo siento es que Banfield no es de su calibre. Gracias Ricardo por todo. Los clubes son rompe ídolos, pero para Banfield en Cadena nunca dejaste y nunca dejarás de serlo porque esa camiseta que mostrás en la foto no te la podrá quitar nadie, porque también la llevás tatuada en tu corazón.

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